La semana pasada realicé el vuelo a Calafate por Aerolíneas Argentinas. Fui a conocer la tierra de los glaciares gracias a una invitación del Hotel Esplendor Calafate de Esplendor Hoteles, del que hablaré en un próximo post.
El vuelo 1810 salía de Aeroparque a las 11.05, un horario muy conveniente. Por lo tanto, no había que madrugar demasiado ni perdía horas del día. Lamentablemente, al llegar me enteré que ese era el último viaje en ese horario. Al comenzar la temporada baja los vuelos diarios se reducen sólo a dos.
Llegué a Aeroparque con anticipación como siempre. Como soy fiel devota de la religión de la "carry on" no despachaba equipaje. Eso me hace ahorrar mucho tiempo que aproveché para desayunar en el vip de Aeropuertos Vip Club.
Al rato, subí, pasé rápido por seguridad y llegué a la puerta 10.

 
Me acomodé en mi asiento 4A. Una buena elección: lejos de las alas y cerca de la salida. Pero no fue magia, fui la primera en hacer el check in, exactamente 36 horas antes del vuelo. Al que madruga, Dios lo ayuda. Era un boeing 737 -700 matrícula LV-FVM, en el que ya había viajado varias veces. Fue un vuelo muy tranquilo, salvo alguna turbulencia ligera y muy breve. Por si te preguntas qué te sirven en un los vuelos de Aerolíneas Argentinas, nos sirvieron un snack razonable para la duración de un vuelo a Calafate. Un alfajor Ser, un snack de frutos secos y bebida como gaseosa, agua, café o té.
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Por suerte, el cielo comenzó a despejarse en la aproximación a El Calafate. Bordeamos el Lago Argentino y allá a lo lejos podía verse la cordillera. Llegamos diez minutos antes del horario previsto.

Al llegar, me dirigí al local de la empresa de traslados VES donde había realizado mi reserva online. Entonces, al hacerlo de este modo, pagás el traslado ida y vuelta sólo $280. Se hace en combi en servicio compartido.
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Como siempre, un vuelo impecable con Aerolíneas Argentinas.