Las ruinas jesuiticas de las localidades de Trinidad y Jesús en Paraguay, fueron declaradas Patimonio de la Humanidad en 1993. Ambas se encuentran en el Departamento Itapúa. Están, en promedio, a unos 30 km. de Encarnación. Desde Argentina es fácil llegar cruzando desde la ciudad de Posadas. Para ambas hay que tomar la ruta 6.

Ambas reducciones se encuentran en una línea recta imaginaria sobre sendas colinas, lo que permitía que pudieran comunicarse entre sí ante cualquier eventualidad. De todos los restos de reducciones jesuitas aún en pie, éstas son las mejor conservadas.

Este recorrido también incluye las de San Cosme y San Damián. Las mostraré en un próximo post para que también connozcan su Centro de Interpretación Astronómica.

Recordemos que los jesuitas se expandieron en Argentina, en Córdoba y Misiones; en Paraguay, Brasil y Bolivia. La finalidad de estas poblaciones, además de la evangelización, era proteger a los guaraníes de la caza de esclavos por parte de los bandeirantes portugueses. Justamente, éstos fueron los encargados de sembrar intrigas en la corona española, dando como resultado la expulsión definitiva de los jesuitas a fines del siglo XVIII.

Ruinas jesuiticas de Trinidad

Esta reducción es la que se mantiene más completa. Podemos apreciar la diagramación del pueblo en torno a la plaza central. En su época de esplendor llegó a tener cerca de 5000 habitantes.

Su iglesia es impactante. En lo que fue la sacristía, se exhiben restos de obras de arte y partes de las construcciones . También hay una cripta donde se enterraban a los jesuitas y a los caciques.

Si les dan las fuerzas y están ágiles, no dejen de subir al campanario. Disfrutar esa vista bien vale el esfuerzo!

Trinidad puede visitarse también de noche. Es muy interesante verlas iluminadas tenuemente y sentir los sonidos como si estuviéramos en esa época. Es tan real la vivencia que hasta por una de las ventanas de la iglesia se coló un búho buscando comida para sus pichones.

Las entradas pueden pagarse al contado y con tarjeta. Pueden pagar un abono que incluye la visita a las ruinas jesuiticas de Jesús y a las de San Cosme y San Damián. Tiene una validez de tres días.

Ruinas jesuiticas de Jesús de Tavarangué

Seis kilómetros las separan de las ruinas de Trinidad.

Se distinguen por su arquitectura con toques moriscos en los arcos de las entradas. Su iglesia, que iba a ser la mayor de todas las reducciones, quedó inconclusa por la expulsión de los jesuitas.

Está emplazada en una zona de colinas lo que le da un marco increíble. Acá tampoco no dejen de subirse a la torre!

Todos los recorridos cuentan con el acompañamiento de guías muy conocedores y muy instruidos. Son lugares cómodos de recorrer, accesibles, cuentan con baños.

Conocí las ruinas de Jesús y Trinidad invitada por la Secretaría Nacional de Turismo de Paraguay (Senatur) a quien le quedo muy agradecida.

Podés conocer más de las maravillas de Paraguay en mi post sobre los Saltos del Monday